En octubre de 1943, 25.000 universitarios japoneses eran enviados a los frentes de China y el Pacífico para cubrir las bajas. Las noticias que les llegaban del frente eran pocas y en general falseadas, por lo que pocos dudaban del destino de los estudiantes-soldados.

Los protagonistas de este libro nacieron alrededor de 1920 y pertenecían a familias de clase media. Sus padres se sacrificaron par enviarlos a la universidad, un 0,3% de la población privilegiada a acceder a estos estudios. El Rescripto Imperial sobre educación (Kyoiku chokugo) promulgado en 1891, definía el sometimiento a la constitución y a las leyes, así como la fidelidad al emperador. Promovía el sacrificio de la nación hasta sus últimas consecuencias. Lo que se ha definido como un “proceso de socialización de la muerte”. En el siglo XX, el Rescripto alcanzó el valor de texto sagrado, de memorización obligatoria para todos los estudiantes.

Este libro recoge los testimonios de estos estudiantes y licenciados universitarios que fueron obligados a participar en la guerra dejando atrás su futuro, su vida y sus seres queridos. Son cartas que llegaron a sus familiares por vías que evitaron la censura del ejército. Por ello, cada testimonio es un relato desgarrador, donde expresan claramente sus sentimientos, muchas veces en contra de la moral de servir el emperador.

El libro se divide en cinco partes, de las que quiero compartir algunas situaciones/reflexiones de estos testimonios a modo de ejemplo

1. LA GUERRA CON CHINA

  • Hidemitsu Oi (26 años). Licenciado en Ciencias Naturales: Su carta va dirigida a su madre y le explica que no se siente soldado, pero es lo que tiene que hacer. Se muestra muy preocupado por lo que se encontrará y si llegará a convertirse en una bestia.
  • Tadashi Kawashima (29 años). Estudiante de agricultura de Tokyo. Teniente de infantería: Critica como soldados japoneses de otra compañía maltrataban a un chino (los japoneses consideraban a los chinos inferiores y se cometieron muchas atrocidades al pueblo chino). Desea la paz y critica las atrocidades.

2. ¡CADA UNO EN SU LUGAR! LOS ESTUDIANTES-SOLDADO

Antes de 1937 (año del inicio de la segunda guerra chino-japonesa), los estudiantes japoneses estaban prácticamente exentos del servicio militar. Tradicionalmente, el grueso del ejército estaba formado por los jóvenes de entornos rurales. Del año 1937 al 1941, también los universitarios fueron reclutados.

  • Tokuro Nakamura (25 años): Crítica el alejamiento del conocimiento. Reflexiona y pide observar la magnitud que les rodea y prestar atención. Su punto de vista es contrario a la realidad de ese momento y es partidario de avanzar con discreción para dejar huella a la humanidad. Un Japón modesto. Le preocupa que servir a la nación de forma desinteresada se convierta en destruir al a nación.

3. LA GUERRA DEL PACÍFICO

6 meses después del ataque sorpresa a Pearl Harbour (7 de diciembre de 1941) el ejército japonés había ocupado Tailandia, Filipinas, Malasia, Nueva Guinea, Indonesia, Borneo y las Islas Salomon. Incapaces de defender tan inmensa área, perdieron luchas y empezaron las cargas suicidas:

gyokusai: morir con elegancia como estalla una joya

La rendición está prohibida por el emperador decían los oficiales japoneses. El peor de los sucesos de cargas suicidas fue el de Saipán en julio de 1944 donde 29.000 personas (todos mujeres y niños) fueron forzados a cometer el suicidio lanzándose por los acantilados.

Mientras tanto las noticias en el periódico y la radio tergiversaban la realidad convirtiendo derrotas en victorias, cargas suicidas en éxitos morales y sacrificios de la población en actos heroicos.

  • Mannosuke Seta (21 años). Estudiante de Lenguas Estranjeras: En la trinchera se lamenta de ser ateo y no tener soporte espiritual en ése momento. Se le hace insoportable ver como jóvenes con tanto talento son asesinados uno tras otro.

4. UNIDAD ESPECIAL DE ATAQUE: KAMIKAZES

En Japón la idea de muerte honorable por el emperador y la patria se inculcaba a los niños desde su infancia. Un % elevado de suicidas eran estudiantes universitarios. Muchos se presentaron voluntarios, otros fueron seleccionados sin más. No se trataba de fanáticos, ni perturbados, solo eran jóvenes que querían salvar su patria, a su emperador y a su familia. Tampoco tenían otra opción, ningún lugar donde huir.

  • Ichizo Hayashi (23 años) Estudiante de económicas: han decidido que será kamikaze. Encuentra consuelo en Dios y lamento para su madre. Su deseo de morir por el Emperador no procede de su corazón. Han decidido por él que debe morir por el Emperador y así será.
  • Akio Otsuka (23 años):

    Ya os digo, tan claramente como puedo, que voy a morir contra mi voluntad.

Los soldados traían consigo amuletos, fotos de su familia y muchos de ellos la faja de mil puntadas (senninbari). Ésta última se trataba de una faja de tela blanca con 1000 puntadas de color rojo, normalmente hechas por la madre, la hermana o la mujer del hombre que iba a la guerra, las cuales pedían a otras mujeres que hicieran las puntadas. La razón de las puntadas es que conferían fuerza a la tela y era un amuleto de buena suerte, por lo que los soldados se ponían el cinturón como protección a sufrir algún daño.

 

 

 

 

 

Mujeres preparando una faja de mil puntadas (izquierda). Faja de mil puntadas (derecha).

4. LA GUERRA ESTÁ PERDIDA

  • Hisao Kimura (28 años) condenado como criminal de guerra a una prisión de Singapur. Aceptar la responsabilidad por lo que otros han provocado hacer le parece irracional e injusto. Condena el hecho que él solo había servido con todo su empeño a su patria. Reflexiones antes de morir a la horca, sus ganas de aferrarse a la vida, se acuerda de sus padres… un testimonio realmente impactante.

Recomiendo este libro porque recoge un conjunto de testimonios muy valiosos, que permiten conocer la otra cara del Japón fascista…las emociones, sentimientos, pensamientos…de todos aquellos jóvenes que se vieron obligados a sacrificar sus vidas por su país, que se vieron obligados a dejar a sus seres queridos y que no pudieron decidir su propio destino.

Libro: No esperamos volver vivos. Testimonios de kamikazes y otros soldados japoneses.

Edición de Diego Blasco Cruces

Alianza editorial 2015

237 páginas

¿Queréis conocer la vida de un yakuza? Este es vuestra oportunidad y vuestro libro. El autor, Junichi Saga es médico de profesión. Un buen día, en su consulta llega un anciano, Eiji Ijichi, enfermo, al desnudarse deja al descubierto un gran dragón tatuado que cubre su espalda. Tiene una enfermedad que no tiene cura, aunque el doctor lo quiere mandar al hospital, él se niega y le pide que solamente le suministre un calmante cuando lo necesite. Su relación médico-paciente se va estrechando, hasta que finalmente Eiji Ijichi accede a contarle su historia.

Para mi que el escritor del libro sea el mismo médico del yakuza, y poder conocer así de primera mano cómo fue su vida, me parece cautivador. Admiro al médico que a la vez de realizar una profesión como la suya que merece todos mis respetos, a la vez ha sido capaz de confeccionar un libro como este, a partir de las entrevistas al anciano. Para mi tiene un valor incalculable.

Mi intención en esta entrada es dar una visión global del testimonio recogido y animaros a leer la obra completa para mi de valor incalculable por todas las informaciones recogidas que nos trasladan al Japón de la época del anciano.

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No se si lo habré dicho ya en otra publicación, pero no soy muy fan de los cuentos o historias cortas, prefiero una novela larga que da más de sí. En este sentido, fue a través de la lectura de uno de estos cuentos que me mandaron como deberes en la asignatura de Literatura en Asia Oriental, que descubrí este libro y la verdad es que la selección de los cuentos que recoge es altamente recomendable.

En total recoge 10 cuentos de 10 autores coreanos distintos como muestra del desarrollo de la literatura coreana contemporánea, aún muy desconocida en España, puesto que existen muy pocas obras literarias coreanas traducidas al español.

Es importante contextualizar estos relatos al marco histórico de Corea en el siglo XX: Con la reforma “Kabo en 1894, Corea se liberó del feudalismo y se abrió a Estados Unidos, Rusia, Japón, Francia e Italia, a través de acuerdos comerciales. Entre 1910-1945, Corea sufrió la dramática invasión japonesa que afectará a las obras literarias con grandes dosis de realismo y denuncia. Tras la invasión japonesa, los coreanos de nuevo vivirán un momento histórico desgarrador, la Guerra de Corea, con la división del país como resultado, dejando dos coreas enfrentadas política e ideológicamente. Corea del Norte hará uso de la literatura como medio propagandístico del régimen; en Corea del Sur la literatura servirá como expresión de las penalidades y consecuencias vividas. Veremos en las obras como se refleja la denuncia al autoritarismo de Sygman Rhee, la acelerada industrialización, el empobrecimiento, las represalias a la libertad de expresión, etc.

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Este libro relata las experiencias de su autor tras su viaje a Corea del Norte. ¿Qué conocemos exactamente de Corea del Norte? Seguramente la mayoría, al escuchar Corea del Norte, lo primero que les viene a la cabeza es la amenaza nuclear que intermitentemente nos llega a través de la prensa.

Corea quedó dividida en dos después de la Segunda Guerra Mundial. Corea del Norte era la parte más rica e industrializada y pasó a manos de Kim Il Sung, quien siguió un modelo socialista creando una ideología comunista a la coreana, la ideología “juche”. Mientras que Corea del Sud, más pobre quedó en manos de Syngman Rhee y en su camino ha mantenido un sistema de propiedad privada utilizando los mercados e incentivos privados para revitalizar su economía. Actualmente, Corea del Sud se considera un tigre asiático, mientras que la economía de Corea del Norte se ha estancado.

Las dos Coreas se encuentran divididas por la Zona Desmilitarizada de Corea, de 4 km de ancho y 238 km de longitud, zona de seguridad establecida en 1953 después de la Guerra de Corea, ambos lados vigilados permanentemente por los soldados norcoreanos al norte y surcoreanos y de Estados Unidos al sud.

En el libro, el autor tiene la oportunidad de visitar Panmunjon, donde se firmó el Armisticio de Paz al dar por finalizada la Guerra de Corea. El hecho de no firmar un Tratado de Paz, ha llevado a Corea del Norte a sentirse permanentemente en amenaza de guerra contra los Estados Unidos, los culpables, según los norcoreanos de la división de Corea. Y es que el pueblo coreano defiende una única Corea, pero actualmente la unificación de Corea no se puede solucionar como sucedió en Alemania. Corea del Sud no tiene suficientes recursos para absorber Corea del Norte, dejando de lado las diferencias políticas entre ambos.

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La creación, pero sobretodo el uso de la bomba atómica por primera vez en Hiroshima, llevó a muchos científicos a sentirse culpables y responsables del fin en que se utilizaron sus investigaciones. En el libro se comenta que en ese momento se mató a una bella ciencia y que el amor al descubrimiento científico terminó en una carrera bélica con la construcción del arma más letal. Aunque la decisión final del uso de la bomba, no fue científica, sino política.

A continuación se expone una relación histórica de las distintas investigaciones y descubrimientos que llevarían a la creación de la bomba atómica.

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Con la intención de comprender las funciones del Tennō, el emperador de Japón, a lo largo de su historia, busqué un libro que me pudiera ofrecer dicha información de una forma más detallada y fiable. Con este objetivo hallé el estudio político “La Monarquía japonesa” de Salvador Rodríguez Artacho. Esta es, la referencia bibliográfica de esta entrada.

Tennō, es el término japonés que hace referencia al Emperador de Japón, no obstante, el término “emperador”, es una traducción que no refleja totalmente el sentido que tiene en el idioma japonés. En la cultura occidental entendemos emperador, como un gobrnante todopoderoso. Este no es el caso del Tennō. El Tennō tiene un origen religioso en el sintoísmo japonés, religión propia de Japón. El sintoísmo relata que Japón fue creado por unas divinidades y que el Emperador es un descendiente de ellos. De hecho, en el mundo occidental, nos sorprende que durante la Segunda Guerra Mundial, todo el pueblo japonés creyera en su Tennō como en un Dios, puesto que un emperador en el mundo occidental, nunca llegaría a tener una connotación divina. De este modo, la figura del Tennō no se limita al poder jurídico-constitucional sino que su existencia afecta a la religión.

El sistema imperial japonés actual se ha formado tras la adopción de distintos elementos de gobierno de China, la Europa del s.XIX-principios del s.XX y de USA tras el 1945. Con la particularidad, de no perder su consciencia nacional. El sistema imperial adoptó aquello que demostró ser eficaz y rechazó lo que demostró ser perjudicial.

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“Fukushima. Crònica d’un tsunami nuclear” recoge la experiencia vivida por los periodistas de la Televisión de Cataluña (TV3), Lluís Caelles y Sergi Vicente, con sus respectivos equipos, desplazados en Japón tras el tsunami del 11 de marzo de 2011.

Cuando empecé a leer el primer capítulo y Lluís describe como recibieron la información del tsunami en la sección internacional, en la que los 8 monitores emitiendo distintos canales de información internacional, hubo un momento en que todos emitían las mismas imágenes del tsunami en Japón llevándose todo por delante, se me puso la piel de gallina. Su descripción comentando el silencio y todos sus compañeros, atentos a las imágenes, me recordó por unos momentos a mi misma, delante del ordenador del trabajo, tras el aviso de un compañero sobre un terremoto en Japón, viendo unas imágenes que me llenaban de una absoluta impotencia y tristeza.

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Hace ya unos años tuve la oportunidad de visitar Nagasaki y el museo dedicado a la bomba atómica. Allí descubrí un libro editado en español, cuando la mayoría estaban en japonés o inglés, y no pude evitar comprarlo.

Se trata del libro “Nagasaki bajo la bomba atómica. Experiencias de unas jóvenes colegialas” en el que Michiko Nakano ha recogido su testimonio y el de otras chicas estudiantes que sobrevivieron al ataque de la bomba atómica en Nagasaki, para darlo a conocer al mundo y evitar así que en la historia mundial se repita suceso similar.

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El libro “Fukushima mon amour” se trata de una carta personal del autor a una amiga japonesa. En su discurso recuerda su encuentro justo un año antes en Japón, concretamente en Tokyo, momento en que la primavera daba paso a las flores de cerezo y cenaban felizmente en la capital.

A lo largo de la carta, el autor muestra su preocupación por la situación de su amiga tras el tsunami y la catástrofe nuclear en Fukushima. El autor que trabajó en una central nuclear en Suiza, muestra su desacuerdo en relación al uso de la energía nuclear. Llega a comparar que si los campos de concentración como Auschwitz, representan los monumentos a la locura de la primera mitad del siglo XX; las centrales nucleares lo son para la segunda mitad del siglo XX. Comenta también su asistencia en manifestaciones antinucleares, buscando superar la actual indiferencia a la marcha del mundo, de nuestro oportunismo tecnológico.

“Fukushima mon amour” nos muestra a través de la carta personal a su amiga, el rechazo al uso de la energía nuclear, así como admiración por el carácter del pueblo japonés, todo con un tono de literatura documental.

En la parte final del libro, encontramos como anexo una cronología des del tsunami el 11 de marzo, hasta el 11 de abril, que permite al lector situar los acontecimientos sucedidos tras el tsunami y la posterior catástrofe nuclear de Fukushima.

fukushima mon amourLibro: Fukushima Mon Amour

Autor: Daniel de Roulet

Editorial: Laertes

1ª edición: 2011.

38 páginas

 

George Weller (1907-2002) fue el primer corresponsal a entrar en Nagasaki tras el lanzamiento de la segunda bomba atómica en Japón. Los partes que George Weller escribió desde Nagasaki tan solo cuatro semanas después del bombardeo fueron censurados y destruidos por el general MacArthur. No obstante, Weller salvó su copia de los partes realizada con papel carbón, pero desapareció. Su hijo, Anthony Weller, la descubrió hace poco y este libro es el resultado de ello.

El general MacArthur había prohibido el acceso a la prensa a Hiroshima y Nagasaki. Se les ofreció solo la oportunidad de visitar una base de kamikazes al sur de Japón o bien visitar un campo de prisioneros japoneses. Mientras que todos los periodistas se apuntaron para visitar el campo, George decidió ir a la base de kamikazes, por proximidad a Hiroshima y Nagasaki, y buscar la oportunidad de llegar allí. Y lo consiguió. Junto con un sargento que conoció en la base de kamikazes se escaparon por separado y se encontraron en una estación de tren donde conocerían a 3 prisioneros holandeses, quienes les seguirían en el viaje, finalmente a Nagasaki. Una vez allí, George se hizo pasar por coronel, quien también les asignó distintos rangos a sus compañeros de viaje y se presentó ante el general japonés en Nagasaki a quien pudo convencer de su falsa identidad y tuvo vía libre para alojarse y descubrir Nagasaki y a los testimonios de la explosión de la bomba atómica.

Ahí empieza su aventura como corresponsal y se recopila toda la información que obtuvo en su estancia en Japón.

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