“Los acuarios de Pyongyang” recoge el testimonio de Kang Chol Hwan por Pierre Rigoulot, un norcoreano que huyó de su país y quiere dar a conocer la realidad del sistema político de Corea del Norte.

Los abuelos de Kang Chol Hwan, junto con su padre y su tío, vivían en Japón. Los abuelos favorables al régimen de Kim Il Sung deciden regresar a su país Corea del Norte. En ese momento se potenciaba la vuelta de los norcoreanos establecidos en Japón, para que contribuyeran en el crecimiento de su país. En su regreso, les trataron con todas las atenciones y vivieron en un barrio acomodado de Pyongyang. No obstante, al poco tiempo, vieron que la libertad de movimiento en el país era muy reducida. No podían salir a pasear con su coche si no tenían permiso, según que temas no se podían expresar libremente, etc. Poco a poco, vieron como todas las atenciones recibidas al principio iban desapareciendo, se vieron obligados a dar su coche al régimen,… Hasta que un día en 1977, su abuelo, que había dado toda su fortuna al partido, desaparece. Pasa a convertirse en un enemigo para el partido, tratado como un delincuente, detenido y enviado a un campo de trabajos forzados. Ni Kang Chol Hwan, ni su familia lo vieron más. En estos casos, la familia también pasa a ser tratada como delincuentes. Así que desterraron a Kang Chol Hwan y toda su familia por parte de su padre, (su madre se vio obligada a quedarse en Pyongyang, perdiendo todo contacto con su marido y sus hijos) al campo de trabajo de Yodok. Tuvieron que dejar todas sus pertenencias y fueron trasladados a vivir en Yodok en un barracón. A lo largo del libro, se explica, las penalidades vividas en ese campo, su lucha por sobrevivir, el trabajo forzado, los castigos, el frío, el hambre…

La familia finalmente consigue salir del campo en 1987, por su buena conducta. No obstante, en 1991 Kang Chol Hwan se vio nuevamente amenazado de ser internado de nuevo a un campo de trabajo. Le habían acusado de escuchar una radio prohibida: la radio del Sur. Para evitar su detención, decidió salir del país. Le acompañó un amigo suyo que tenía contactos en China. Su salida tampoco fue fácil, si en China descubren que había huido de Corea del Norte, le llevarían de vuelta a su país, donde recibiría el peor de los castigos.

Si queréis conocer el testimonio completo de Kang Chol Hwan, no os perdáis Los acuarios de Pyongyang”, su denuncia hacia la corrupción del régimen norcoreano.

 acuarios

Libro: “Los acuarios de Pyongyang. Recuerdos del infierno norcoreano”

Autores: Kang Chol Hwan y Pierre Rigoulot

Traducción de Juan Rózpide y José Manuel López

Editorial: Amaranto

Edición 2005.

255 págs

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