A menudo, nuestra percepción del Japón tradicional, corresponde a un país donde reina la calma y la serenidad, no obstante, en la celebración de una matsuri, una de las expresiones del ritualismo del sintoísmo[1] japonés en forma de festival, es más bien al contrario: los participantes de la festividad deslumbran con sus ropas de colores y suenan continuamente los gongs y tambores invitando a la participación de un festival con la finalidad de deleitar y sorprender los Dioses en una explosión de arte, música y baile para asegurar la salud y la prosperidad en el futuro[2].

Origen de las matsuri

El origen de la palabra matsuri es matsuru, su verbo, que incluye dos significados: matsu, en relación a esperar la llegada del Kami[3] (dios), y matsurau, servir al Kami.  Originalmente significaba esperar la llegada del Kami, esperar el Kami  y darle la bienvenida. En la actualidad, la interpretación de los japoneses modernos difiere en el sentido que una matsuri no requiere estrictamente creer en un Kami sino que la matsuri se encuentra antes, es decir, a través de una matsuri expresando la alegría de la comunidad, la gente quiere despertar el mundo de los kami[4].

Tipos de matsuri

Las podemos clasificar en 3 tipos[5]: según el ciclo de vida tradicional japonés, basado en los cambios de las estaciones relacionadas con el arroz y el cultivo; como celebración comunitaria, como por ejemplo rezar a un kami relacionado con la comunidad local y finalmente las diferentes ceremonias en les fases de la vida de las personas como sería el nacimiento, al cumplir los 20 años, para celebrar la longevidad de las personas…etc.

El sentido comunitario de las matsuri

E. Moriarty expone que esta colectividad proviene de la sociedad agrícola del Japón antiguo, donde la cooperación por el cultivo del arroz era necesario para su existencia. Si a esta sociedad con un carácter colectivo arrelado se añade la religión sintoísta centrada alrededor del Kamiy su regalo de la vida a través de la fertilidad así como su protección de las fuerzas naturales, conformaba la vida de un pueblo que dependía de la cooperación del grupo, y además de la fe religiosa del Kami[6].

Les matsuri urbanas van perdiendo su simbolismo ritual y se están convirtiendo en simples festividades de carácter laico, debido a los cambios económicos y las condiciones sociales a las ciudades. No obstante, aún en las zonas rurales la matsuri tradicional es una realidad.

Celebración de la matsuri

1a etapa: la preparación ritual para las matsuri se basa en la purificación, que significa la renovación de la vida, mediante ofrendas de comida que simbolizan la unión de la comunidad con el Kami, es decir,  la comunidad  y el Kami se convierten en uno. Las oraciones se convierten en una forma de comunicación dinámica entre el Kami y el hombre que también se puede expresar con el ritual de beber todos juntos vino sagrado. La comunicación del ritual es la animación del festival. La primera parte de la celebración consiste en la sacralización, dado que durante la matsuri, aquellos con roles especiales (actores con vestidos y máscaras) serán poseídos por el espíritu del Kami.

2a etapa: se realizan las diferentes actividades en las que se lleva a cabo la procesión con el mikoshi[7] o otros vehículos simbólicos, gesto que indica la invitación al Kami a compartir el tiempo y el espacio.

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Mikoshi, acarreado a hombros durante el Sanja Matsuri

Fuente: Tokio. Guias Oceano, Discovery Channel. pág. 209

3a etapa: la música adquiere un ritmo más rápido y el festival es más vivo y vigoroso, hasta que las relaciones entre las personas se igualan sin existir diferencias de status y donde se enriquece la participación comunitaria de la vida del Kami y el hombre, el corazón de la dinámica del matsuri. Durante la matsuri, cada persona vuelve a su ser primitivo, espontáneo, libre y olvida la resta de cosas, involucrándose  al máximo a la celebración como también hicieron sus antecesores con anterioridad al largo de los años.

Ceremonia religiosa y a la vez, cultural

  1. Moriarty define la matsuri como un fenómeno religioso y cultural, el cual tiene como objetivo renovar el poder de la vida del Kamiy del hombre mediante una acción simbólica conjunta con sus miembros. La interpretación de S. Schnell coincide con el hecho que antiguamente significaba la vía para reafirmar el orden y la cohesión social y la identidad territorial. A su vez, se ha convertido en una fuerza encubrir la sanción social y redirigir injusticias preconcebidas.
  2. Schnell expone también la doble funcionalidad de las matsuri mencionadas también por E. Moriarty, por un lado la purificación y los rituales religiosos solemnes y por la otra, la liberación del cuerpo y la mente. Este hecho supone que las relaciones sociales entre distintas clases son abandonadas y se crea una oportunidad para expresar puntos de vista alternativos, así como la expresión de opiniones contrarias que en circunstancias habituales podrían resultar en acciones sancionadas por parte de las autoridades. El autor comprara este comportamiento y la “libertad” transitoria que significa el carnaval a Europa y en las culturas americolatinas, dado que el carnaval también da la libertad de expresar ciertas opiniones sin miedo a represalias. Por otro lado, el alcohol que suele acompañar el festival actúa como catalizador de la expresión de las opiniones personales ya que como se dice en Japón: “Cualquier cosa que se diga bebido se excusa y puede ser olvidada”[8].

Matsuri como vía de desinhibición

Así pues, la matsuri crea y favorece este contexto de desinhibición de la población japonesa en relación a expresar sus opiniones, abandonar los tabúes y exaltar conductas no habituales, en algunos casos hasta comportamientos agresivos. Se cree que el comportamiento de los participantes de la festividad está intensamente ligado a los dioses, E. Moriarty expone que si los Kami están alegres, los hombres también lo deberían estar y lo tendrían que demostrar. En relación a estos comportamientos, si la ceremonia no se lleva a cabo acuradamente, el Kami puede castigar a las familias. De hecho, en la procesión del  mikoshi, se considera que éste se encuentra debajo el control de los dioses, es decir, se dirige a voluntad del Kami.

Matsuri como vía de castigo

Durante las matsuri, si el mikoshi, golpea alguna cosa, se interpreta este hecho como que el Kami no se encuentra complacido con el propietario de la casa; en caso que el mikoshi además rompa alguna parte de la casa, ésta sería una advertencia del Kami. Es por este motivo, que en las procesiones mencionadas, son una herramienta para “castigar” delitos que no han sido cubiertos por la ley durante el año en curso o en el periodo entre celebraciones de las matsuri. El hecho que llevar el mikoshi se deba realizar mediante un grupo de personas, dado que un solo individuo no podría transportarlo, es considerado un acto social colectivo. En otras palabras, el “juicio” de aquellos que llevan el mikoshi, se trata de una opinión comparable al tratarse de un conjunto de personas. Aunque depende mucho de la región, generalmente los encargados de cargar con el mikoshi suelen ser gente joven, los cuales suelen estar menos interesados en mantener su status quo socio-político. Los participantes suelen disfrutar del anonimato y sus actos suelen quedar cubiertos por el ambiente permisivo que envuelve la matsuri y justificados por la consumición de alcohol. Comentar también, que la policía siempre se ha mantenido y continúa manteniéndose al margen de los sucesos de la matsuri.

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                                             A empellones con un mikoshi al hombro

         Fuente: Tokio. Guias Oceano. Discovery Channel. pág.85

Matsuri, fuente de ingresos 

Recientemente en el marco de una economía estable, la propia matsuri ha sido una importante fuente de ingresos económicos, convirtiéndose en una atracción turística para extranjeros.

[1] Sintoísmo: religión autóctona  japonesa.
[2] Stien, J (2004). “Matsuri! Japanese Festival Arts by Gloria Granz Gonick”. The Journal of American Folklore (Vol.117, No 463,Hivern 2001, pàg 100-101).University of Illinois Press. Pàg.100
[3] Kami no significa un únic Déu. Els déus del shintoisme són infinitament numerosos, inclouen tot el que té a veure amb la creació i l’activitat del cel i la terra, els grans antecessors de l’home, a totes les coses del univers, fins i tot, plantes, roques i animals.
[4] Hara, K (2003). “Aspects of Shinto in Japan communication.” Intercultural Communication Studies (XII-4 2003, Pàg. 81-103). Meikai University, Japan. Pàg 95.
[5] Hara, K (2003). “Aspects of Shinto in Japan communication.” Intercultural Communication Studies (XII-4 2003, Pàg. 81-103). Meikai University, Japan. Pàg 94.
[6] Moriarty, E (1972). “The Communitarian Aspect of Shinto Matsuri”. Asian Folklore Studies (Vol.31, No.2, 1972, pàg.91-140) Nanzan Institute for Religion and Culutre. Pàg.94
[7] Mikoshi: palanquí diví. Vehicle utilitzat antigament per transportar, visitar o moure una deïtat a un nou temple. Quan s’utilitza van acompanyats de sacerdots i un gran nombre de gent en forma de processó, amb vestimenta antiga i portant diferents articles a les mans.
[8] Schnell, S (1997). “Sancticity and sanction in comunal ritual: a reconsideration of shinto festival processions”. Ethnology (36:1,  Hivern 1997, pàgs.1-12). The University of Pittsburgh. Pàg.3
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