Bruno Galindo divide el libro “Diarios de Corea” en dos partes: Norte y Sur. En la primera parte describe su viaje a Corea del Norte y en la segunda, su visita al Sur. Durante sus viajes introduce explicaciones, noticias y sucesos de ambas partes.

En este blog ya comenté el libro “El país del presidente eterno” de Roger Mateos Miret, crónica también de su viaje al norte. Para todos aquellos que habéis leído este libro, no os recomiendo leer el de “Diarios de Corea”, puesto que la parte Norte os será muy repetitiva. ¿Repetitiva por qué? Son distintas personas, ¿no?, cada uno vive su viaje de una manera… pero en Corea del Norte, no. De hecho me ha sorprendido que ambos autores en distintos viajes realizaron exactamente las mismas actividades. Las personas que consiguen visitar el país están continuamente vigilados, sin libertad de movimiento y siguiendo una agenda definida.

Bruno Galindo además enumera los 16 lugares a los que solamente pueden acceder los muy escasos forasteros residentes o de paso en la capital norcoreana:

-9 hoteles (uno cerca del Circo de Pyongyang)

-2 discotecas exclusivas para extranjeros (sólo abren sábados y domingos. Puedes llevar tu propia música y te la ponen)

-3 restaurantes (uno de ellos está montado por japoneses)

-El Pyongyang Informatic Center (teléfono, fax, televisión por satélite; carísimo)

-El Club Diplomático Taedonggang.

Así pues, un forastero residente en Corea del Norte tiene su libertad de movimiento muy restringido y además comenta que es muy difícil establecer relaciones de amistad con los norcoreanos.

Una anécdota que me llamó la atención es que Kim Il Sung y Kim Jong Il tienen su propia flor, denominadas kimilsungia y kimjongilia y se cultivan en invernaderos:

KimjongiliaKimilsungia

 

 

 

 

 

 

 

 

A la izquierda las kimjongilia, a la izquierda las kimilsungia.

La parte de Corea del Sur, se caracteriza por la modernidad y la tecnología de la gran ciudad, y sobre todo con muchas luces de neón.

También hace referencia al creciente sentimiento antiamericano que crece en Corea del Sur, a raíz de los distintos sucesos que tienen lugar entre soldados americanos y la población surcoreana, como atropellos de surcoreanos, mal tratos a las prostitutas,… Tras la finalización de la Guerra de Corea y con el paso de los años, la población surcoreana a llegado a un punto que no teme una confrontación con Corea del Norte, no creen que su vecino les ataque, lo que si temen es un ataque derivado por una tercera parte: Estados Unidos.

El tema de la reunificación se trata de forma muy superficial, pero se apunta la idea que Estados Unidos necesita una Corea del Norte en Asia, para legitimar su presencia en Asia y evitar la creación de una región unida que le pueda hacer sombra.

Los civiles surcoreanos no son autorizados a visitar la ZDM (zona desmilitarizada, frontera con el norte), solo tienen acceso los soldados americanos/surcoreanos y forasteros que hayan pedido el permiso para visitarlo. El libro se termina con el desconocimiento y la curiosidad de una surcoreana que pregunta a Bruno Galindo si realmente Corea del Norte es como la explican.

Diarios de Cora

Título: Diarios de Corea. Viaje a la última frontera de la guerra fría.

Autor: Bruno Galindo

Primera edición: febrero 2007

Editorial: Debate

490 pàgs.

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